Como cantaban Medina Azahara (y los Módulos antes), “todo tiene su fin”. Y el fin de gira de “Vida” sin duda ha sido un día de cierres que necesitaba. Esta aventura ha durado prácticamente 2 años, empezando el 2 de marzo de 2024 en Madrid y terminando el 7 de febrero de 2026 en la misma ciudad (no podía ser de otra manera siendo yo de aquí). En este tiempo han pasado muchas cosas. La misma publicación del disco ha sido una odisea que de no ser por todos los mecenas que colaboraron para completar el crowdfunding habría sido muy distinta, pero lo conseguimos. Y he podido llevarlo a sitios como Barcelona, Burgos, Toledo y València, algo que me parecía impensable hace un tiempo. Pero no todo ha ido como esperaba.

No es ningún secreto como está el panorama para los conciertos (no voy a echar más leña a este tema), así que ha pasado demasiado tiempo entre las fechas, y eso, en esta época de inmediatez, penaliza. Para colmo, personalmente han sido dos años demasiado intensos y cargados de cambios, así que ya hace unos meses pensaba hacer un concierto final para darle un cierre apropiado a esta aventura, pero ni eso ha sido fácil… Aunque el destino, como siempre, tenía otros planes y al final lo he conseguido. Se avecinan aun más cambios en mi vida y me va a costar comprometerme a hacer un concierto a unos meses vista, por lo que tengo que echar un poco de freno a mi proyecto aunque me duela en el alma. Así que lo del pasado 7 de febrero se convirtió en el fin de gira que buscaba y (sin querer) en mi despedida de los escenarios hasta nuevo aviso.

Escena 17 es un sitio en el que me hacía mucha ilusión tocar. Es un pequeño teatro que surgió en lo que antes era un salón de juegos en el barrio de Villaverde, lo cual ya es de admirar porque en los tiempos que corren la historia suele ser al revés. Y siempre he reivindicado que en los barrios más allá de la M30 (y ciudades, que soy de Fuenla) debería haber más iniciativas culturales así, por lo que era el escenario perfecto. El sábado se presentaba lluvioso, lo cual ya sabía que sería una desventaja a nivel de asistencia, pero tuve la inmensa fortuna de que (quizás por eso mismo) todo el público era gente muy cercana.

Me hizo mucha ilusión que vinieran de sorpresa Miguel y su mujer (Miguel coincidió conmigo en el Camino de Santiago de Madrid e hicimos varias etapas juntos hasta llegar a Sahagún), Germán (que además de buen amigo también es peregrino y hemos compartido varias etapas juntos), Víctor Varas (que también tengo la suerte de poder llamarle amigo, me echó una impagable mano con el sonido y me dio varias ideas buenísimas), pero sobre todo, mi familia. Aunque esto último parezca obvio, precisamente en lo que ha durado la gira de “Vida” hemos tenido dos sustos importantes que por suerte se han quedado en eso, así que poder tener a mis padres, mi hermano y mi abuela en el público me parece un lujazo de la vida (valga la redundancia).

El marco en el que nos encontrábamos me permitió hacer el concierto más teatral de mi vida, con una puesta en escena que quedó muy bonita y con bastantes guiños por el escenario, dividir el concierto en “actos” (siempre intento organizar los repertorios así, pero aquí pude hacerlo más visual que de costumbre) y dar rienda suelta a mi vena de contador de historias. Además, por ser esta una ocasión especial, decidí estrenar una canción como regalo a los asistentes: “Sí valió la pena”.

Y con esto, pongo un punto a esta historia. ¿Final o seguido? No voy a ser apocalíptico: punto seguido. Que no haga más conciertos por ahora no significa que pare. Me toca centrarme en otras cosas, pero la música seguirá estando ahí. Y de hecho, estoy trabajando en un proyecto que quiero que vayáis viendo durante este año… pero eso os lo iré contando más adelante. Y ¿quién sabe? Quizás la oportunidad de volver a vernos en los escenarios esté más cerca de lo que actualmente pienso…

Quiero aprovechar estas líneas para daros las gracias a todos los que vinisteis al concierto y a Sergio y su hijo (de Escena 17) por cuidarnos tan bien (queda pendiente la vuelta cuando sea posible). Pero también a todos los que habéis hecho posible esta aventura: amigos, mecenas, salas, medios… Todos los que os habéis molestado en parar un momentito a escuchar alguna de mis canciones o (como ahora) a leer alguna de mis chapas. Esto ha sido un sueño cumplido, y pase lo que pase mañana, podré decir orgulloso que llegué hasta aquí, y encima junto a vosotros. De eso va “Sí valió la pena”, y puedo decirlo sin ninguna duda. “El viaje, al final, sí valió la pena”. GRACIAS A TODOS.

PD: No perdáis la vista las redes, que más pronto que tarde tengo cosas por contaros . De momento, os dejo al principio de esta entrada un videoresumen del concierto, por si no lo habéis visto. Y aquí, más fotos, cortesía de Germán Martínez, Marcelino Belmonte y Víctor Varas.








